El ictus o accidente cerebrovascular se produce cuando surge una interrupción repentina del riego sanguíneo en alguna zona del cerebro, provocada por un derrame o un coágulo que hace que las neuronas afectadas mueran. Este tipo de afección o enfermedad provoca discapacidad en un tercio de los pacientes que la han sufrido. Científicamente se ha demostrado que si el ictus se trata dentro de las primeras horas después de aparecer los síntomas iniciales, se puede evitar la muerte y minimizar las secuelas que puedan aparecer en el enfermo. El secreto es actuar de forma rápida y sabiendo lo que hacemos.
