Llegada una determinada edad -sobre todo a partir de los 45- empezamos a descubrir que nos resulta complicado escribir o leer a la distancia a la que solíamos hacerlo con anterioridad. Son los primeros síntomas de la presbicia, también conocida familiarmente como vista cansada, que viene ocasionada por una pérdida de elasticidad en el cristalino. Una vez que empieza, el problema se va agudizando con el paso del tiempo hasta que nos resulta imposible leer de cerca sin ayuda de unas lentes adecuadas.
Existen diferentes tipos de lentes que nos permiten solucionar el problema de la presbicia, entre ellas podemos optar por utilizar unas gafas monofocales (solo para tratar la vista cansada) o unas gafas bifocales (que pueden utilizarse para lejos y para cerca simultáneamente). No obstante, en la actualidad disponemos de un tipo de lentes que por lo general resulta mucho más adecuado para hacer frente a la presbicia, estamos hablando de las lentes progresivas, unas lentes que empezaron a comercializarse en 1959 con el nombre de Varilux.









