La reflexología facial es una terapia que tiene su base en la antigua medicina oriental y en métodos aborígenes muy antiguos, y que en la actualidad se ve además apoyada por la neurología moderna. La estimulación provocada gracias a la reflexología permite tratar y mejorar la salud de ciertos órganos, aumentar la circulación sanguínea, regular la química corporal, liberar endorfinas y mejorar el estado emocional. Basado en la medicina natural, se trata de un método terapéutico innovador, moderno y eficaz, con el que gracias a la estimulación manual es posible compensar las insuficiencias externas y diferencias biológicas de la cara. La misma terapia hace posible actuar indirectamente, a través de la estimulación de ciertos puntos y zonas reflejas de la cara, sobre el sistema nervioso central y hormonal.