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lunes, 11 de agosto de 2014

El Sintrom frente a los nuevos anticoagulantes orales, ventajas e inconvenientes

Si bien es cierto que los nuevos anticoagulantes orales que han aparecido recientemente en el mercado farmacéutico ofrecen algunas ventajas frente al sintrom de toda la vida, lo cierto es que son bastante más caros y no siempre son un correcto sustituto ni la primera opción para prevenir determinadas patologías como el ictus embólico u otras enfermedades cardiovasculares.

Sangre y anticoagulantes

Lo cierto es que los costes de los tratamientos, incluyendo la monitorización y seguimiento del paciente, que se realizan con fármacos como el dabigatrán (Pradaxa), rivaroxabán (Xarelto) o apixabán (Eliquis) superan los 1.100 euros anuales, mientras que el coste de dichos tratamientos llevado a cabo con acenocumarol (Sintrom) viene a oscilar entre los 300 y los 750 euros dependiendo de la dosis que necesite cada paciente.

Ventajas e inconvenientes del Sintrom


El principal inconveniente del Sintrom frente a la nueva generación de anticoagulantes orales es que éstos últimos no necesitan que se ajuste periódicamente la dosis, ni sus efectos sobre el paciente se pueden ver alterados por el hecho de que este siga una alimentación u otra.

Si nos centramos en las ventajas, podemos decir que el Sintrom se trata de un medicamento del que se conoce prácticamente todo, mientras que de los nuevos fármacos se desconocen los riesgos y posibles efectos secundarios de su consumo a largo plazo.

Otra desventaja, bastante importante en nuestra opinión, de los nuevos medicamentos anticoagulantes es que en caso de una sobredosificación su control es mucho más complicado. El motivo es que ejercen su acción sobre factores de la coagulación que no guardan relación con la vitamina K, por lo que desaparece la posibilidad de revertir o paliar sus efectos aprovechando este hecho.

Por otro lado conviene saber que la Agencia Española del Medicamento, por ejemplo, se ha visto obligada a informar sobre las medidas que hay que tomar si se utiliza el dabigatrán en enfermos con insuficiencia renal grave, o de que su utilización presenta contraindicaciones en pacientes que llevan prótesis valvulares cardiacas.

En conclusión, actualmente no existe ninguna razón realmente objetiva para que se aconseje la utilización de los nuevos fármacos anticoagulantes en lugar del conocido Sintrom. En nuestra opinión, el uso de esto nuevos medicamentos debe reservarse para aquellos casos particulares en los que no se pueda emplear el sintrom o no sea posible controlar adecuadamente el nivel de anticoagulación del enfermo a pesar de la monitorización rutinaria del mismo.

Para terminar solo indicaros que tenéis abiertos los comentarios para cualquier información o caso particular que conozcáis.

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